Provérbios 9

SPAV1602P

1 LA sabiduría|strong="H2454" edificó|strong="H1129" su casa|strong="H1004", labró|strong="H1129" sus siete|strong="H7651" columnas|strong="H5982";

2 Mató|strong="H2874" sus bestias, templó su vino|strong="H3196", y puso|strong="H6186" su mesa|strong="H7979".

3 Envió|strong="H7971" sus criadas; sobre|strong="H5921" lo|strong="H5921" más|strong="H5921" alto|strong="H4791" de|strong="H5921" la|strong="H5921" ciudad clamó|strong="H7121":

4 Cualquiera|strong="H4310" que es simple, venga acá|strong="H2008". Para los faltos de entendimiento|strong="H3820" dijo:

5 Venid|strong="H3212", comed|strong="H3899" mi pan|strong="H3899", y bebed|strong="H8354" del|strong="H8354" vino|strong="H3196" que yo he templado.

6 Dejad|strong="H5800" las simplezas, y vivid|strong="H2421"; y andad por|strong="H1870" el camino|strong="H1870" del entendi­miento.

7 El que reprende|strong="H3198" al escarnece­dor, recibe|strong="H3947" vergüenza para sí: y el que reprende|strong="H3198" al impío|strong="H7563", recibe su man­cha.

8 No|strong="H6435" reprendas|strong="H3198" al escarnecedor, porque|strong="H6435" no|strong="H6435" te aborrezca: reprende|strong="H3198" al sabio|strong="H2450", y te amará.

9 Da|strong="H5414" instrucción al sabio|strong="H2450", y será|strong="H5414" más|strong="H5750" sabio|strong="H2450": enseña|strong="H3045" al justo|strong="H6662", y acrecerá su saber|strong="H3045".

10 El temor|strong="H3374" del SEÑOR|strong="H3068" es el principio de la|strong="H2451" sabiduría|strong="H2451"; y el conocimiento|strong="H1847" del Santo|strong="H6918" es entendimiento.

11 Porque|strong="H3588" por|strong="H3588" mí tus días|strong="H3117" serán multiplicados|strong="H7235", y|strong="H3588" los|strong="H3588" años|strong="H8141" de|strong="H3588" tu vida|strong="H2416" serán aumentados.

12 Si fueres sabio|strong="H2449", para ti lo serás: mas si fueres escarnece­dor, pagarás|strong="H5375" tú solo.

13 La mujer loca|strong="H3687" es alborotado­ra; es simple|strong="H6615" y no|strong="H1077" sabe|strong="H3045" nada.

14 Siéntase|strong="H3427" en|strong="H5921" una silla a|strong="H3068" la|strong="H5921" puer­ta de|strong="H5921" su casa|strong="H1004", en|strong="H5921" lo|strong="H5921" alto|strong="H4791" de|strong="H5921" la|strong="H5921" ciu­dad,

15 Para llamar|strong="H7121" a|strong="H3068" los que pasan|strong="H5674" por|strong="H1870" el|strong="H5674" camino|strong="H1870", que van por|strong="H1870" sus caminos|strong="H1870" derechos.

16 Cualquiera|strong="H4310" que es simple, ven|strong="H5493" acá|strong="H2008"; y para aquel que|strong="H4310" quiere entendimiento|strong="H3820", ella le|strong="H4310" dice:

17 Las aguas|strong="H4325" hurtadas|strong="H1589" son dul­ces, y el pan|strong="H3899" comido en oculto es agradable.

18 Y|strong="H3068" no|strong="H3808" saben|strong="H3045" que|strong="H3588" allí|strong="H8033" están los|strong="H3588" muertos|strong="H7496"; y que sus convidados|strong="H7121" están en|strong="H3588" los|strong="H3588" profundos del infier­no|strong="H3808".

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