Neemias 4

SPAV1602P

1 Y|strong="H3068" SUCEDIÓ|strong="H1961" que|strong="H3588" como|strong="H3588" oyó|strong="H8085" Sanbalat que|strong="H3588" nosotros edificábamos el|strong="H3588" muro|strong="H2346", encolerizóse y|strong="H3588" enojóse|strong="H2734" en|strong="H3588" gran|strong="H3966" manera|strong="H3966", e|strong="H3068" hizo|strong="H5927" escarnio de|strong="H3588" los|strong="H1961" judíos.

2 Y|strong="H3068" habló delante de|strong="H3898" sus hermanos y del ejército de|strong="H3898" Samaria, y dijo: ¿Qué|strong="H3605" hacen|strong="H6213" estos|strong="H3605" débiles judíos? ¿se fortificarán? ¿han de|strong="H3898" sacrificar? ¿han de|strong="H3898" acabar en un|strong="H3162" día? ¿han de|strong="H3898" resucitar las piedras de|strong="H3898" los|strong="H3605" montones de|strong="H3898" escombro que|strong="H3605" fueron quemados?

3 Y|strong="H3068" estaba|strong="H5975" junto|strong="H5921" a|strong="H3068" él|strong="H5921" Tobías amonita, el|strong="H5921" cual dijo: Aun lo|strong="H5921" que|strong="H5921" ellos|strong="H5921" edifican, si|strong="H6440" subiere una zorra derribará su muro de|strong="H5921" pie|strong="H5975"­dra.

4 Oye, oh Dios nuestro, que|strong="H3808" somos en menosprecio, y vuelve el baldón de ellos sobre su cabe­za, y dalos en presa en la tierra|strong="H6083" de su cautiverio:

5 Y|strong="H3068" no|strong="H3808" cubras su iniquidad, ni|strong="H3808" su pecado sea raído delante|strong="H5704" de|strong="H5704" tu rostro; porque|strong="H3808" se|strong="H3045" airaron contra los que|strong="H3808" edificaban.

6 Edificamos pues|strong="H1961" el|strong="H5921" muro, y|strong="H5921" toda|strong="H3605" la|strong="H5921" muralla fue|strong="H1961" juntada hasta|strong="H5921" su mitad: porque|strong="H5921" el|strong="H5921" pueblo tenía|strong="H1961" una|strong="H6471" mente para|strong="H5921" trabajar.

7 Mas acaeció que|strong="H5971" oyendo Sanbalat y Tobías, y los|strong="H5973" árabes, y los|strong="H5973" amonitas, y los|strong="H5973" de|strong="H5973" Asdod, que|strong="H5971" los|strong="H5973" muros|strong="H2346" de|strong="H5973" Jerusalem eran reparados, porque ya los|strong="H5973" portillos comenzaban a|strong="H3068" cerrarse, encoleri­záronse mucho;

8 Y|strong="H3068" conspiraron todos a|strong="H3068" una para|strong="H5921" venir a|strong="H3068" combatir a|strong="H3068" Jerusalem, y|strong="H5921" a|strong="H3068" hacerle daño.

9 Entonces|strong="H3588" oramos a|strong="H3068" nuestro Dios, y|strong="H3588" por|strong="H3588" causa de|strong="H3588" ellos|strong="H3605" pusi­mos guarda contra|strong="H1961" ellos|strong="H3605" de|strong="H3588" día y|strong="H3588" de|strong="H3588" noche.

10 Y|strong="H3068" dijo Judá|strong="H3063": Las fuerzas de|strong="H4480" los|strong="H3605" acarreadores se|strong="H1961" han enflaque­cido, y el|strong="H1931" escombro es|strong="H1931" mucho, y no|strong="H6213" podemos edificar el|strong="H1931" muro.

11 Y|strong="H3068" nuestros enemigos dijeron: No|strong="H6213" sepan, ni vean, hasta que|strong="H3027" entremos en medio|strong="H3027" de ellos|strong="H3027", y los matemos, y hagamos|strong="H6213" cesar la obra|strong="H4399".

12 Y|strong="H3068" sucedió, que|strong="H5921" como|strong="H5921" vinieron los|strong="H5921" judíos que|strong="H5921" habita­ban entre|strong="H5921" ellos|strong="H5921", nos|strong="H5921" dieron aviso diez veces de|strong="H5921" todos los|strong="H5921" lugares de|strong="H5921" donde|strong="H5921" volvían a|strong="H3068" nosotros|strong="H5921".

13 Entonces puse por|strong="H5921" los|strong="H5921" bajos del|strong="H5921" lugar, detrás del|strong="H5921" muro|strong="H2346", en|strong="H5921" las|strong="H5921" alturas de|strong="H5921" los|strong="H5921" peñascos, puse el|strong="H5921" pueblo|strong="H5971" por|strong="H5921" familias con|strong="H5921" sus espa­das, con|strong="H5921" sus lanzas, y|strong="H5921" con|strong="H5921" sus arcos.

14 Después miré, y levantéme, y dije a|strong="H3068" los principales y a|strong="H3068" los magistrados, y al resto del pue­blo: No temáis delante de|strong="H3898" ellos: acordaos del Señor grande y terrible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras esposas y por vuestras casas.

15 Y|strong="H3068" sucedió que|strong="H5704" como|strong="H5704" oyeron nuestros enemigos que|strong="H5704" lo|strong="H6213" había|strong="H6213"­mos entendido, Dios disipó el|strong="H6213" consejo de|strong="H5704" ellos, y|strong="H5704" volvímonos todos al|strong="H5704" muro, cada uno a|strong="H3068" su obra|strong="H4399".

16 Mas|strong="H1571" sucedió|strong="H1961" que|strong="H1931" desde aquel|strong="H1931" día|strong="H3117" la|strong="H1931" mitad|strong="H8432" de|strong="H5971" los|strong="H1931" mancebos|strong="H5288" traba­jaba en|strong="H8432" la|strong="H1931" obra|strong="H4399", y|strong="H1571" la|strong="H1931" otra mitad|strong="H8432" de|strong="H5971" ellos|strong="H1931" tenía|strong="H1961" lanzas y|strong="H1571" escudos, y|strong="H1571" arcos, y|strong="H1571" corazas; y|strong="H1571" los|strong="H1931" príncipes estaban|strong="H1961" tras toda la|strong="H1931" casa de|strong="H5971" Judá.

17 Los que|strong="H4325" edificaban en el muro, y los que|strong="H4325" llevaban cargas y los que|strong="H4325" cargaban, con la una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada.

18 Porque los que edificaban, cada uno tenía su espada ceñida a|strong="H3068" sus lomos, y así edificaban: y el que tocaba la trompeta estaba junto a|strong="H3068" mí.

19 Y|strong="H3068" dije a|strong="H3068" los principales, y a|strong="H3068" los magistrados y al resto del pue­blo: La obra es grande y larga, y nosotros estamos apartados en el muro, lejos los unos de los otros:

20 En el lugar donde oyereis la voz de la trompeta, reuníos allí a|strong="H3068" nosotros: nuestro Dios peleará por nosotros.

21 Nosotros pues trabajábamos en la obra; y la mitad de ellos tenían lanzas desde la subida del alba hasta salir las estrellas.

22 También dije entonces al pue­blo: Cada uno con su criado se quede dentro de Jerusalem, y hágannos de noche centinela, y de día a|strong="H3068" la obra.

23 Y|strong="H3068" ni yo, ni mis hermanos, ni mis mozos, ni la gente de guardia que me seguía, desnudamos nuestra vestidura: cada uno se des­nudaba solamente para lavarse.

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