Isaías 64

SPAV1602P

1 ¡OH si|strong="H6440" rompieses los cielos, y descendieras, y a|strong="H3068" tu pre­sencia se|strong="H3045" escurriesen los montes,

2 Como fuego abrasador de|strong="H6440" fun­diciones, fuego que|strong="H3808" hace|strong="H6213" hervir las aguas, para que|strong="H3808" hicieras noto­rio tu|strong="H6213" nombre a|strong="H3068" tus enemigos, y las naciones temblasen a|strong="H3068" tu|strong="H6213" presen­cia!

3 Cuando, haciendo|strong="H6213" terriblezas cuales nunca|strong="H3808" esperábamos, des­cendiste, fluyeron los montes delante|strong="H5869" de|strong="H2108" ti.

4 Ni nunca|strong="H5769" oyeron, ni oídos per­cibieron, ni ojo ha visto, oh Dios, fuera de ti, que hiciese|strong="H6213" por|strong="H1870" el|strong="H6213" que en él|strong="H6213" espera.

5 Saliste al encuentro al que|strong="H1961" con alegría obraba justicia|strong="H6666", a|strong="H3068" los|strong="H3605" que|strong="H1961" se|strong="H1961" acordaban de ti en tus cami­nos: he aquí, tú te enojaste por­que|strong="H1961" pecamos; en esos tus cami­nos hay|strong="H1961" perpetuidad, y seremos|strong="H1961" salvos.

6 Si|strong="H3588" bien|strong="H3588" todos nosotros somos como|strong="H3588" suciedad, y|strong="H3588" todas nuestras justicias como|strong="H3588" trapo de|strong="H4480" inmundicia; y|strong="H3588" caímos todos nosotros como|strong="H3588" la|strong="H3588" hoja, y|strong="H3588" nuestras malda­des nos|strong="H4480" llevaron como|strong="H3588" viento.

7 Y|strong="H3068" nadie|strong="H3605" hay que|strong="H6258" invoque tu nombre, que|strong="H6258" se despierte para|strong="H6258" tenerte; por|strong="H3027" lo|strong="H3605" cual escondiste de nosotros|strong="H3605" tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder|strong="H3027" de nuestras maldades.

8 Ahora|strong="H4994" pues|strong="H4994", oh SEÑOR|strong="H3068", tú eres nuestro padre; nosotros|strong="H3605" lodo, y|strong="H5704" tú el|strong="H3605" que|strong="H4994" nos formaste; así que|strong="H4994" obra de|strong="H5704" tus manos, todos|strong="H3605" nosotros|strong="H3605".

9 No|strong="H1961" te aires, oh SEÑOR, sobre|strong="H1961"­manera, ni tengas perpetua memoria de la iniquidad: he aquí mira ahora, pueblo tuyo somos todos nosotros.

10 Tus santas|strong="H6944" ciudades están|strong="H1961" de­siertas, Sión es|strong="H1961" un desierto, Jerusalem una soledad.

11 La|strong="H5921" casa de|strong="H5921" nuestro santuario y|strong="H5921" de|strong="H5921" nuestra gloria, en|strong="H5921" la|strong="H5921" cual te|strong="H5921" alabaron nuestros padres, fue consumida al|strong="H5921" fuego; y|strong="H5921" todas nuestras cosas preciosas han sido destruídas.

12 ¿Te estarás quieto, oh SEÑOR, sobre estas cosas? ¿callarás, y nos afligirás sobre­manera?

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