2 Reis 7

SPARV1909

1 DIJO|strong="H0559" entonces Eliseo|strong="H0477": Oid|strong="H8085" palabra|strong="H1697" de Jehová|strong="H3068": Así|strong="H3541" dijo|strong="H0559" Jehová|strong="H3068": Mañana|strong="H4279" á estas horas|strong="H6256" valdrá el seah|strong="H5429" de flor de harina|strong="H5560" un siclo|strong="H8255", y dos seah|strong="H5429" de cebada|strong="H8184" un siclo|strong="H8255", á la puerta|strong="H8179" de Samaria|strong="H8111".

2 Y un príncipe|strong="H7991" sobre|strong="H5921" cuya mano|strong="H3027" el rey|strong="H4428" se apoyaba|strong="H8172", respondió|strong="H6030" al varón|strong="H0376" de Dios|strong="H0430", y dijo|strong="H0559": Si|strong="H2009" Jehová|strong="H3068" hiciese|strong="H6213" ahora ventanas|strong="H0699" en el cielo|strong="H8064", ¿sería|strong="H1961" esto|strong="H2088,H1697" así? Y él dijo|strong="H0559": He aquí|strong="H2009" tú lo verás|strong="H7200" con tus ojos|strong="H5869", mas no|strong="H3808" comerás|strong="H0398" de ello|strong="H8033".

3 Y había|strong="H1961" cuatro|strong="H0702" hombres|strong="H0582" leprosos|strong="H6879" á la entrada|strong="H6607" de la puerta|strong="H8179", los cuales dijeron|strong="H0559" el uno|strong="H0376" al otro|strong="H7453": ¿Para qué|strong="H4100" nos|strong="H0587" estamos|strong="H3427" aquí|strong="H6311" hasta|strong="H5704" que muramos|strong="H4191"?

4 Si|strong="H0518" tratáremos|strong="H0559" de entrar|strong="H0935" en la ciudad|strong="H5892", por el hambre|strong="H7458" que hay en la ciudad|strong="H5892" moriremos|strong="H4191" en ella|strong="H8033"; y si|strong="H0518" nos quedamos|strong="H3427" aquí|strong="H6311", también moriremos|strong="H4191". Vamos|strong="H3212" pues ahora|strong="H6258", y pasémonos|strong="H5307" al|strong="H0413" ejército|strong="H4264" de los Siros|strong="H0758": si|strong="H0518" ellos nos|strong="H0587" dieren la vida|strong="H2421", viviremos|strong="H2421"; y si|strong="H0518" nos|strong="H0587" dieren la muerte|strong="H4191", moriremos|strong="H4191".

5 Levantáronse|strong="H6965" pues en el principio de la noche|strong="H5399", para irse|strong="H0935" al campo|strong="H4264" de los Siros|strong="H0758"; y llegando|strong="H0935" á las primeras estancias de los Siros|strong="H0758", no|strong="H0369" había allí|strong="H8033" hombre.

6 Porque el Señor|strong="H0136" había hecho que en el campo|strong="H4264" de los Siros|strong="H0758" se oyese|strong="H8085" estruendo|strong="H6963" de carros, ruido|strong="H6963" de caballos|strong="H5483", y estrépito|strong="H6963" de grande|strong="H1419" ejército|strong="H2428"; y dijéronse|strong="H0559" los unos|strong="H0376" á los otros: He aquí|strong="H2009" el rey|strong="H4428" de Israel|strong="H3478" ha pagado|strong="H7936" contra|strong="H5921" nosotros|strong="H0587" á los reyes|strong="H4428" de los Hetheos|strong="H2850", y á los reyes|strong="H4428" de los Egipcios|strong="H4714", para que vengan|strong="H0935" contra|strong="H5921" nosotros|strong="H0587".

7 Y así se habían levantado|strong="H6965" y huído|strong="H5127" al principio de la noche|strong="H5399", dejando|strong="H5800" sus tiendas|strong="H0168", sus caballos|strong="H5483", sus asnos|strong="H2543", y el campo|strong="H4264" como se estaba; y habían huído|strong="H5127" por salvar las vidas|strong="H5315".

8 Y como los leprosos|strong="H6879" llegaron|strong="H0935" á|strong="H5704" las primeras|strong="H7097" estancias|strong="H4264", entráronse|strong="H0935" en|strong="H0413" una|strong="H0259" tienda|strong="H0168", y comieron|strong="H0398" y bebieron|strong="H8354", y tomaron|strong="H5375" de allí|strong="H8033" plata|strong="H3701", y oro|strong="H2091", y vestidos|strong="H0899", y fueron|strong="H3212", y escondiéronlo|strong="H2934": y vueltos|strong="H7725", entraron|strong="H0935" en|strong="H0413" otra|strong="H0312" tienda|strong="H0168", y de allí|strong="H8033" también tomaron|strong="H5375", y fueron|strong="H3212", y escondieron|strong="H2934".

9 Y dijéronse|strong="H0559" el uno al otro|strong="H0376": No|strong="H3808" hacemos bien|strong="H3651": hoy es día|strong="H3117" de buena nueva|strong="H1309", y nosotros|strong="H0587" callamos|strong="H2814": y si esperamos|strong="H2442" hasta|strong="H5704" la luz de la mañana, nos|strong="H0587" alcanzará|strong="H4672" la maldad|strong="H5771". Vamos|strong="H3212" pues ahora|strong="H6258", entremos|strong="H0935", y demos la nueva|strong="H5046" en casa|strong="H1004" del rey|strong="H4428".

10 Y vinieron|strong="H0935", y dieron voces|strong="H7121" á los guardas|strong="H7778" de la puerta de la ciudad|strong="H5892", y declaráronles|strong="H5046", diciendo: Nosotros fuimos|strong="H0935" al|strong="H0413" campo|strong="H4264" de los Siros|strong="H0758", y he aquí|strong="H2009" que no había|strong="H0369" allí|strong="H8033" hombre|strong="H0120", ni|strong="H0376" voz|strong="H6963" de hombre|strong="H0120", sino caballos atados|strong="H5483", asnos|strong="H2543" también atados|strong="H0631", y el campo|strong="H4264" como se estaba.

11 Y los porteros|strong="H7778" dieron voces|strong="H7121", y declaráronlo|strong="H5046" dentro|strong="H6440", en el palacio|strong="H1004" del rey|strong="H4428".

12 Y levantóse|strong="H6965" el rey|strong="H4428" de noche|strong="H3915", y dijo|strong="H0559" á sus siervos|strong="H5650": Yo os declararé|strong="H5046" lo que|strong="H0834" nos han hecho|strong="H6213" los Siros|strong="H0758". Ellos saben|strong="H3045" que|strong="H3588" tenemos hambre|strong="H7457", y hanse salido|strong="H3318" de|strong="H4480" las tiendas|strong="H4264" y escondídose en el campo|strong="H7704", diciendo|strong="H0559": Cuando hubieren salido|strong="H3318" de|strong="H4480" la ciudad|strong="H5892", los tomaremos|strong="H8610" vivos|strong="H2416", y entraremos|strong="H0935" en|strong="H0413" la ciudad|strong="H5892".

13 Entonces respondió|strong="H6030" uno|strong="H0259" de|strong="H4480" sus siervos|strong="H5650", y dijo|strong="H0559": Tomen|strong="H3947" ahora|strong="H4994" cinco|strong="H2568" de|strong="H4480" los caballos|strong="H5483" que|strong="H0834" han quedado|strong="H7604" en la ciudad, (porque ellos también son como toda|strong="H3605" la multitud|strong="H1995" de Israel|strong="H3478" que|strong="H0834" ha quedado|strong="H7604" en ella; también ellos son como toda|strong="H3605" la multitud|strong="H1995" de Israel|strong="H3478" que|strong="H0834" ha perecido|strong="H8552";) y enviemos|strong="H7971", y veamos|strong="H7200" qué hay.

14 Tomaron|strong="H3947" pues dos|strong="H8147" caballos|strong="H5483" de un carro|strong="H7393", y envió|strong="H7971" el rey|strong="H4428" tras el campo|strong="H4264" de los Siros|strong="H0758", diciendo|strong="H0559": Id|strong="H3212", y ved|strong="H7200".

15 Y ellos fueron|strong="H3212", y siguiéronlos|strong="H0310" hasta|strong="H5704" el Jordán|strong="H3383": y he aquí|strong="H2009", todo|strong="H3605" el camino|strong="H1870" estaba lleno|strong="H4392" de vestidos|strong="H0899" y enseres|strong="H3627" que los Siros|strong="H0758" habían arrojado|strong="H7993" con la premura|strong="H2648". Y volvieron|strong="H7725" los mensajeros|strong="H4397", é hiciéronlo saber|strong="H5046" al rey|strong="H4428".

16 Entonces el pueblo|strong="H5971" salió|strong="H3318", y saquearon|strong="H0962" el campo|strong="H4264" de los Siros|strong="H0758". Y fué|strong="H1961" vendido un seah|strong="H5429" de flor de harina|strong="H5560" por un siclo|strong="H8255", y dos seah|strong="H5429" de cebada|strong="H8184" por un siclo|strong="H8255", conforme á la palabra|strong="H1697" de Jehová|strong="H3068".

17 Y el rey|strong="H4428" puso|strong="H6485" á la puerta|strong="H8179" á aquel príncipe|strong="H7991" sobre|strong="H5921" cuya mano|strong="H3027" él se apoyaba|strong="H8172": y atropellóle|strong="H7429" el pueblo|strong="H5971" á la entrada|strong="H8179", y murió|strong="H4191", conforme á lo que|strong="H0834" había dicho|strong="H1696" el varón|strong="H0376" de Dios|strong="H0430", lo que|strong="H0834" habló cuando el rey|strong="H4428" descendió|strong="H3381" á él.

18 Aconteció|strong="H1961" pues de la manera que el varón|strong="H0376" de Dios|strong="H0430" había hablado|strong="H1696" al|strong="H0413" rey|strong="H4428", diciendo|strong="H0559": Dos seah|strong="H5429" de cebada|strong="H8184" por un siclo|strong="H8255", y el seah|strong="H5429" de flor de harina|strong="H5560" será|strong="H1961" vendido por un siclo|strong="H8255" mañana|strong="H4279" á estas horas|strong="H6256", á la puerta|strong="H8179" de Samaria|strong="H8111".

19 A lo cual aquel príncipe|strong="H7991" había respondido|strong="H6030" al varón|strong="H0376" de Dios|strong="H0430", diciendo|strong="H0559": Aunque Jehová|strong="H3068" hiciese|strong="H6213" ventanas|strong="H0699" en el cielo|strong="H8064", ¿pudiera ser eso? Y él|strong="H2088" dijo|strong="H0559": He aquí|strong="H2009" tú lo verás|strong="H7200" con tus ojos|strong="H5869", mas no|strong="H3808" comerás|strong="H0398" de ello.

20 Y vínole|strong="H1961" así|strong="H3651"; porque el pueblo|strong="H5971" le atropelló|strong="H7429" á la entrada|strong="H8179", y murió|strong="H4191".

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