Salmos 54

SM_SPAPLATENSE

1 Al maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. Maskil de David.

2 Escucha oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.

3 Atiéndeme, inclina tu oído. Vago gimiendo y sobresaltado [y estoy turbado]

4 ante las amenazas del enemigo y la opresión del inicuo; se acumulan calamidades sobre mí y me asaltan con furor.

5 El corazón tiembla en mi pecho, y me acometen mortales angustias.

6 El temor y el terror me invaden, y me envuelve el espanto.

7 Y exclamo: “¡Oh si tuviera yo alas como la paloma para volar en busca de reposo!”

8 Me iría bien lejos a morar en el desierto.

9 Me escaparía al instante del torbellino y de la tempestad.

10 Piérdelos, Señor; divide sus lenguas, pues en la ciudad veo la violencia y la discordia

11 rondar día y noche sobre sus muros; y en su interior hay opresión y ruina.

12 La insidia impera en medio de ella, y de sus plazas no se apartan la injuria y el engaño.

13 Si me insultara un enemigo, lo soportaría; si el que me odia se hubiese levantado contra mí, me escondería de él simplemente.

14 Pero eres tú, mi compañero, mi amigo y mi confidente,

15 con quien vivía yo en dulce intimidad, y subíamos en alegre consorcio a la casa de Dios.

16 Sorpréndalos la muerte; vivos aún desciendan al sepulcro, porque la maldad reina en sus moradas [y en ellos mismos].

17 Mas yo clamaré a Dios, y Yahvé me salvará.

18 Me lamentaré y lloraré a la tarde, a la mañana, a mediodía, y Él oirá mi voz.

19 Me sacará sano y salvo de los asaltos, aunque son muchos contra mí.

20 Me escuchará Dios y los humillará Él, que es eternamente. Porque no hay modo de convertirlos, y no temen a Dios.

21 Cada cual levanta su mano contra el amigo, y violan la fe jurada.

22 Más blando que manteca es su rostro, pero su corazón es feroz; sus palabras, más untuosas que el aceite, son espadas desnudas.

23 Deja tu cuidado a cargo de Yahvé, y Él te sostendrá. Nunca permitirá que el justo caiga;

24 mas a ellos, oh Dios, los harás descender a la fosa. No llegarán a la mitad de sus días esos hombres sanguinarios y fraudulentos. Yo, empero, pongo en Ti mi confianza, oh Señor.

Ler em outra tradução

Comparar lado a lado