1 Y respondió Job y dijo:
2 ¡Oh, si pesasen al justo mi queja y mi tormento, y se alzasen igualmente en balanza!
3 Porque
4 Porque las saetas del Todopoderoso
5 ¿Acaso gime el asno montés junto a la hierba? ¿Muge el buey junto a su pasto?
6 ¿Por ventura se comerá lo desabrido sin sal? ¿O habrá gusto en la clara del huevo?
7 Las cosas que mi alma no quería tocar
8 ¡Quién me diese que viniese mi petición, y que Dios me diese lo que espero;
9 y que quisiera Dios quebrantarme; y que soltase su mano, y me despedazase!
10 Y
11 ¿Cuál
12 ¿Es mi fortaleza la de las piedras? O mi carne, ¿es de acero?
13 ¿No me ayudo cuanto puedo, y
14 El atribulado es consolado de su compañero; pero se ha abandonado el temor del Omnipotente.
15 Mis hermanos
16 que están escondidas por la helada, y encubiertas con nieve.
17 Que al tiempo del calor son deshechas, y en calentándose, desaparecen de su lugar;
18 apártanse de las sendas de su camino, suben en vano y se pierden.
21 Ahora ciertamente vosotros sois
22 ¿Os he dicho
23 y libradme de la mano del angustiador, y redimidme del poder de los violentos?
24 Enseñadme, y yo callaré; y hacedme entender en qué he errado.
25 ¡Cuán fuertes son las palabras de rectitud! Mas ¿qué reprende el argumento de vosotros?
26 ¿No estáis pensando las palabras para reprender, y
27 También
28 Ahora pues, si queréis, mirad en mí, y
29 Tornad ahora, y no haya iniquidad; volved aún
30 Si hay iniquidad en mi lengua; o si mi paladar no discierne los tormentos.